miércoles, 30 de mayo de 2012

Gremio de Sombras




Es una noche oscura, la guardia realiza su ronda con normalidad y son pocos los ciudadanos de Alion que se aventuran fuera de sus hogares después del toque de queda, pues se exponen a ser detenidos o algo peor por romper la paz de Axis. Sin embargo una oscura figura recorre las calles hasta llegar a un imponente caserón en el que entra tras dar el santo y seña. Guiado por un criado se reúne con un hombre mayor que vigila la ciudad desde la ventana de una habitación casi en penumbra. Sobran las presentaciones, el hombre mayor habla sin siquiera darse la vuelta ante los silenciosos pasos de su invitado.

-El cachorro no debe morir, lo que una vez fue preservado, ha de sobrevivir.-

-Así sea. Todos nuestros agentes defenderán su vida durante el conflicto. ¿Y el otro?-

-De momento no es conveniente actuar, habrá que esperar a una oportunidad adecuada.-

-Pero, mi señor, tal vez pudiéramos acelerar los planes...-

-No, no ha llegado su momento, aunque su sentencia sea firme, aún no. Aún es útil.-

-Si, mi señor, como ordenéis.-


En el reino de Alion no todo el mundo descansa plácidamente bajo la incontestable paz de Axis. Hay figuras en la noche que, desafiando la ortodoxia del culto y a pesar del riesgo de expulsión del reino, se reunen en oscuros lugares donde se entrenan en secretas artes. Acaso se sienten inmunes a los designios de Axis, libres de las cadenas que atan al más común de los ciudadanos de Alion, pues no pertenecen al vulgo, son los miembros del elitista y secreto Gremio de Sombras.

Poco se sabe de el objeto de esta extraña hermandad, hay quien creen que buscan acabar con la opresión ejercida por los poderosos, lo que les llevaría a enfrentarse al culto de Axis; otros creen que su único objetivo es atesorar el máximo poder en sus manos sin importarles el oscuro camino a seguir; para algunos tan sólo son un depravado grupo de aristócratas que han hecho del asesinato un cruel deporte en el que competir para hacer frente al hastío de una vida regalada.

Sea como fuere, se sabe que esta exclusiva hermandad ha ejercido la influencia necesaria para decidir sobre el destino de algunos hombres del reino, ya fuera preservando su vida, pues parece ser que la vida de algunos hombres es preciosa para sus oscuros intereses; ya acelerando su encuentro con los dioses, arte éste en el que son expertos consumados.

Es también conocido que hay quien ha intentado comprar los servicios del Gremio para sus propios fines, ya fueran para medrar en política o para dar caza a algún enemigo. Pero esta es una acción no exenta de peligro, pues si bien ha habido encargos aceptados y cumplidos con extrema pulcritud, en otras ocasiones el infeliz que lo ha intentado ha aparecido colgado de uno de los puentes de la ciudad con los bolsillos repletos del oro que pretendía ofrecer para comprar al Gremio. Así de extraña es la naturaleza del Gremio de Sombras, una verdadera daga de doble filo para quien osa acercarse a ellos.

lunes, 2 de enero de 2012

Volveré





Volveré a escribir, volveré a volcar mis pensamientos en este blog... cuando dejen de exprimirme mis ideas, cuando no esté forzado a escribir... espero que sea pronto.

Para los que han comenzado ahora el año, feliz 2012!!

lunes, 26 de septiembre de 2011

"Ideas, ideas, que tan solo en la mente atrapadas quedan,
ideas que no llegan a plasmarse en este folio digital, 
hay tanto por escribir y tal ausencia de voluntad,
que no se si habrá momento en que las llegue a ejecutar."



Así me encuentro en estos momentos, sin ganas de escribir, pero hay una pequeña voz que me llama y pide que no abandone este espacio, ni la costumbre de escribir, aunque sea un poco, para que no se muera el espacio por ausencia de creador.

No voy a extenderme mucho, pero quisiera dar noticia, aunque sea en este espacio tan indefinido, de que tras mucho tiempo vuelvo a hacer mía esa expresión de que el tiempo pone a cada cual en su lugar. Mas no se piense que por ansia vengativa o de justicia cruel, todo lo contrario, una brisa del pasado regresó para resarcir su repentina huída largo tiempo atrás. Así ha quedado cerrado un capítulo inacabado que a pesar del tiempo, quisiera la memoria que no fuera olvidado.

Desconozco el motivo de tan cantarín discurso, especialmente dado el lugar donde me encuentro retenido, pero quién sabe lo que nos depara el futuro, que siempre llega, aunque nunca sabemos cuando.

AS

domingo, 31 de julio de 2011

Un verano en el verano


Hace ya demasiado que no escribo, la verdad es que me están exprimiendo las ganas de escribir en mis estudios de euskera, y ni ganas de acercarme por aquí me quedan. Espero que cuando logre el Eusko-label pueda recuperar la costumbre de pasarme por aquí y dejar mis comentarios.

De momento disfruto del descanso estival respecto al euskera, en las tierras de verano, un caluroso Madrid donde el cielo es azul todos los días y se desconocen las nubes. Un lugar verdaderamente agradable viniendo de las tierras del frío invierno. Aunque, a decir verdad, poco descanso encuentro en un intensísimo curso de esgrima que, si bien me alegra estar haciendo, me está matando por agotamiento.

Eso sí, no hay como moverse y ver mundo para sentirse vivo, es más, creo que el horizonte de mi mundo va a expandirse convenientemente gracias a esta experiencia.

Me alegro de estar vivo, si sobrevivo a esto, claro. :)

domingo, 29 de mayo de 2011

Estadística del absurdo


Hace ya mucho tiempo que fui torturado con tener que estudiar estadística descriptiva y probabilidad, gracias a Dios aquello sólo duró cuatro años... Ya en aquella época dudaba de la veracidad de aquellos postulados y fórmulas. Como aficionado a juegos en los que se utilizan pruebas de azar, también en ese ámbito note que la estadística era una ciencia abstracta y la "suerte" una realidad que hacía lo que le daba la gana sin hacer caso alguno a los que las fórmulas dictasen.

Así que pensé: "Da igual que probabilidad tenga un suceso dado, la moneda puede caer 10 veces seguidas de cara"

De esa observación deduje una norma de probabilidad reducida o ampliada al absurdo, esto es: "Un suceso dado puede pasar o puede no pasar". Lo que nos deja las cosas entre dos opciones, osea un 50% de cada cosa. Y que las cosas si suceden, es porque tenían gran probabilidad de suceder, fueran cuales fueran los cálculos. Todo esto puede parecer una total tontería, pero bien visto, en nuestra vida a veces las cosas pasan sin que estadísticamente tengan ningún sentido, así que ¿por qué darle mayor sentido a la estadística?

Todo este razonamiento absurdo podría no haber trascendido de no ser por la lectura de un libro sobre filosofía que ponía en duda, al igual que yo,los conceptos de la estadística y la probabilidad. Y es que en ese libro un sesudo filósofo postulaba que las cosas puede o bien ocurrir o bien no ocurrir, sin importar sus probabilidades. Se trata sin duda del mismo pensamiento, o de la misma tontería, según se mire; pero que bien se queda uno cuando lee sobre algo que ya tenía en su propia mente.


Dios o los pimientos verdes


Es bien sabido que vivimos en un mundo donde la razón actúa como eje de nuestro pensamiento, y cómo ser de otra manera en un mundo donde la ciencia lo empapa todo. Es por ese motivo que aquellos que tienen fuertes creencias espirituales o metafísicas parecen querer casar ese racionalismo con algo como el sentimiento religioso. Supongo que es la manera de obtener la aprobación del pensamiento racional ante sentimientos que se escapan del ámbito de la razón por su propia naturaleza.

Pero hay un punto especialmente molesto donde también se realiza esta labor de otorgar una envoltura racional al ámbito religioso, se trata de el proselitismo religioso. En mundo donde se nos acostumbra a aceptar cualquier concepto científico cual dogma de nuestra civilización, aunque al más común de los mortales pueda parecerle cosa de magia, ¿cómo no aprovechar ese discurso para introducir la idea de Dios a través de argumentos racionales? Racionales digo, aunque lo sean únicamente en apariencia, así se utilizan argumentos que apelan a la lógica, a la ciencia o hasta al más burdo chantaje emocional. 

Y digo yo, ¿es que existe algún argumento de peso que me haga creer en Dios o seguir los dogmas de una religión? A mi entender no, y es imposible que exista tal cosa. Es aquí donde introduzco los pimientos verdes. El gusto por comer pimientos verdes es personal, hay a quien le gustan y a quien no, y punto. ¿Cabría la posibilidad de encontrar un argumento que explicase mi gusto por comer pimientos verdes y a la vez convenciese a alguien de que han de gustarle? Lo dudo, es algo que no se puede ni explicar, ni transmitir. Lo único que puedo decir es que a mi me gustan los pimientos verdes y que te recomiendo probarlos. 

Se que comparar a Dios con un gusto culinario puede parecer ridículo, pero a mi entender es igual de ridículo el intentar convencer a alguien de que crea en Dios como de que le gusten los pimientos verdes.

domingo, 1 de mayo de 2011

El arte de la esgrima


Aunque ya he hablado de esto, de lo que supone la práctica del deporte, quisiera matizar algo más la idea que tengo al respecto. Y aquí sí quiero dejar claro que me refiero a la práctica de esgrima, no de cualquier otro deporte; aunque tal vez mis reflexiones pudieran adoptarse también para otras disciplinas. Pretendo hacer notar la diferencia entre la competición deportiva y la práctica como aprendizaje de un arte.

Con el objetivo de conseguir una buena marca, si no la mejor, en una competición, se realiza un gran esfuerzo de entrenamiento y concentración. En el caso de lograr el objetivo, se disfruta de un momento de gloria. No obstante, en mi opinión personal este efímero momento de gloria requiere de un esfuerzo y sufrimiento, tanto propio como de los contrincantes, que no compensa en absoluto. Es claramente una cuestión de prioridades, pero en mi cálculo inversión/beneficio no obtengo un resultado que me agrade. Es por ello que no me convence la competición.

Es más, si nos adentramos un poco más en su aspecto filosófico, ese momento glorioso requiere necesariamente de frustrar y derrotar a un adversario que juega bajo las mismas reglas y busca la misma meta. Voy a depender constantemente de causar la derrota del contrincante. Esta situación es insostenible, pues nadie puede vencer siempre, por lo que puede acarrear una frustración que termine por apartarnos de la competición. Caso  este de algunos maestros que no compiten, pues es la única manera de esquivar la derrota.

Para continuar con el discurso definiré otra visión que considero puede tener la práctica de la esgrima, esto es: el arte de la esgrima. Apreciar la esgrima como un arte donde se consigue disfrutar del desarrollo de la frase de armas, del enfrentamiento de dos destrezas que buscan crear una estocada bella. 

Este arte es igualmente efímero, pero busca agradar a los dos contendientes. En verdad yo disfruto de una estocada bien ejecutada, ya sea propia o ajena. En este juego que es el duelo simulado se aprende y disfruta de la belleza del combate, sin importar quien vence. Si somos los que perdemos, tendremos la oportunidad de aprender de nuestros errores o de las destrezas del adversario. 

No quiero decir que en este tipo de arte no se busque la victoria, pero se discrimina el tipo de victoria que se consigue, puesto que demostrar la destreza de una bella estocada es más complejo que simplemente alcanzar al adversario con la punta de nuestra espada.

Por otro lado, todo el esfuerzo invertido en mejorar nuestra destreza será un bien que perdura, que no desaparece con el fin del combate; puesto que disfrutar de una estocada es un gozo que se puede disfrutar siempre, pues sobrepasa los límites de la capacidad física, es algo que implica un conocimiento del acero, algo que sólo puede aumentar con el paso del tiempo.